Así se arma un viaje en grupo con nosotros: ustedes nos cuentan qué quieren, y a partir de ahí se ocupa el equipo. Sin cotizaciones que cambian, sin sorpresas la semana antes de salir.
Una charla, presencial en la agencia o por videollamada. Queremos entender el grupo antes de proponer nada: no es lo mismo un viaje de incentivo para veinte empleados que una delegación institucional de cuarenta.
De esa reunión salimos con lo necesario para empezar a cotizar en serio.
Acá pasa el trabajo que no se ve. Consultamos disponibilidad real, bloqueamos cupos con las aerolíneas y la hotelería, y cerramos el precio. Lo que reciben es un itinerario completo, no un presupuesto tentativo.
Si algo del plan no cierra —una conexión imposible, un hotel que no da para el tamaño del grupo— lo planteamos antes, no después de que pagaron la seña.
El grupo viaja y nosotros seguimos el viaje desde la agencia. Si un vuelo se demora, si hay que reprogramar un traslado o cambiar una reserva sobre la marcha, lo resolvemos desde acá mientras ustedes están en otra cosa.
No mandamos un coordinador a viajar con el grupo: lo que hacemos es estar disponibles y atentos durante todos los días que dura el viaje.
Contános cuántos son y a dónde quieren ir. Te armamos una propuesta con precio cerrado.